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Archivo de la categoría: GNU

Lista de las grandes compañías que apoyan CISPA, la nueva SOPA


Ayer os hablábamos por primera vez de CISPA y es muy posible que por desgracia nos encontremos ante la nueva SOPA, quizá aún peor. Amparada bajo el término de la “ciberseguridad” esta aberración tendría el poder de actuar sobre cualquiera sin ningún tipo de restricción. Si con SOPA vimos un baile de compañías que la apoyaban y luego se retractaban, CISPA comienza igual, con una lista alargada de grandes corporaciones apoyando los comienzosde una censura sin precedentes. Entre otras, Facebook, Microsoft o IBM.

Y es que HR 3523 o CISPA (Cyber Intelligence Sharing and Protection Act) pasa por ser el nuevo proyecto de los legisladores en Estados Unidos tras el rechazo popular de SOPA y PIPA. Un proyecto con muchas (demasiadas) ramificaciones preocupantes para con los derechos básicos de los usuarios y su privacidad. Una legislación similar a la propuesta del Reino Unido y su proyecto de monitorización de la red en el país, aunque en este caso amparada en la necesidad de la seguridad en Internet. Bajo esta premisa y debido a la vaguedad de sus términos, da pie a las entidades federales del país para actuar sin impunidad, abierta a cualquier tipo de abuso sobre el usuario.

Ayer era la EFF la que explicaba claramente lo que significa CISPA para el futuro de Internet. En un comunicado detallaban que:

Con CISPA se crea una “ciberseguridad” de pasaría por encima de cualquier ley existente sobre el mapa digital. No existirían restricciones sobre lo que pueden recopilar y cómo utilizaran esa información siempre y cuando las entidades afirmen estar motivadas por los efectos de la ciberseguridad.

Aún más peligroso resulta pensar qué o quiénes tendrán la posibilidad de actuar bajo HR 3523. Si bien gobierno y federales se apuntan como los principales actores, la NSA (National Security Agency) sería otra de las entidades “beneficiarias”. La misma de la que se supo hace unas semanas que habría construido un complejo secreto en Utah que podría estar operativo en el 2013. Un espacio de espionaje donde se podrán almacenar toda forma de comunicación incluyendo mensajes de correos, llamadas a móviles, búsquedas en Google o cualquier otra forma de comunicación. Un programa que fue creado por el gobierno de Bush.

Cuando se supo de la noticia de este “búnker” que tendría acceso a todo tipo de invasión a la privacidad, la NSA argumentó en el Congreso que no existían actualmente capacidades legales para obtener tales datos. Evidentemente, con CISPA aprobada todo eso cambia.

Por último, se ha filtrado desde hace unas horas un documento de inteligencia de la Casa Blanca donde se muestra una lista de las grandes corporaciones que han escrito ya su carta de apoyo a esta nueva legislación. Sorprende el nombre de algunas que mostraron un fuerte rechazo a SOPA y que ahora, al menos en sus inicios, aprueban la seguridad en la red por encima de muchos de nuestros derechos fundamentales:

  • AT&T
  • Boeing
  • BSA
  • Business Roundtable
  • CSC
  • COMPTEL
  • CTIA – The Wireless Association
  • Cyber, Space & Intelligence Association
  • Edison Electric
  • EMC
  • Exelon
  • Facebook
  • The Financial Services Roundtable
  • IBM
  • Independent Telephone & Telecommunications Alliance
  • Information Technology Industry Council
  • Intel
  • Internet Security Alliance
  • Lockheed Martin
  • Microsoft
  • National Cable & Telecommunications Association
  • NDIA
  • Oracle
  • Symantec
  • TechAmerica
  • US Chamber of Commerce
  • US Telecom – The Broadband Association
  • Verizon

Fuente: Alt1040

 

Como instalar fuentes TTF en Ubuntu


Algo que me gusta mucho de Linux (bueno por no decir que me encanta!) es la opción que tenemos los usuarios de poder personalizarlo todo. Estoy seguro que nunca he visto dos escritorios de Linux iguales. ;)

Recuerdo que en algunos comentarios que recibí en el blog me preguntaban que fuente utilizaba en mi Desktop. Hoy les diré cual es y como instalarla.

Fuente a utilizar

Para realizar este tutorial de una manera fácil, les voy a proveer la fuente que yo utilizo actualmente. Es la fuente Handelgotd, es una fuente muy agradable y una de las mejores que he visto. Si te interesa tenerla debes ir a:

Enlace | Descargar Fuente HandelGotd y ahora si, a ponernos a trabajar!
Enlace  | Descargar Fuente Fraktur.
Enlace  | Descargar Fuentes de Star Wars.

Instalación de la fuente

Lo primero que debes haces es abrir un cuadro de Ejecución de Aplicación pulsando Alt+F2

Instalación de fuentes TTF en Ubuntu

Dentro de el solo escribe:

gksu nautilus /usr/share/fonts/truetype/

Luego aplicar los atributos de directorios y archivos pasen a 777 o 775 (o a+x) del comando chmod. Ademas, usando el programa Font Manager, haz clic en configuracion, la ultima pestaña y haz clic en “reset”, luego haz clic en “si” para reiniciar el gestor, y listo.

A continuación te aparecerá una ventana en la cual podrás pegar las fuentes que te gustaría utilizar en Ubuntu.

Instalación de fuentes TTF en Ubuntu

Utilización de la fuente

Ahora para activar las fuentes , tienes que ir a SistemaPreferenciasApariencia (si tienes ubuntu con gnome y unity, deberías descargarlo con Font Manager e instalarlos, instalable desde Synaptic y Centro de Software de Ubuntu) y Das click en la pestaña Tipografías. Aquí es donde seleccionas la fuente que acabas de instalar.

Instalar fuentes TTF en Ubuntu

Por ultimo una imagen de mi PC, donde se ve lo bien que se integra una fuente instalada a través de este método. Es posible que con algún carácter raro no funcione muy bien, pero por lo demás funciona excelente. Saludos!!

Instalar fuentes TTF en Ubuntu

Fuente: Entre Tuxes y Pepino (hoy Ubuntu y Tecnología) (cerrado temporalmente, luego se reiniciaron bajo el nombre de “Ubuntu y Tecnología”))

 

Richard Stallman: “Mis alternativas al canon de la SGAE (o bien sea: LEY SOPA, ACTA, LEY LLERAS, HADOPI, LEY SINDE-WËRT, LEY DÖRING,etc.)”


 

En una conferencia esta tarde en Málaga, Richard Stallman ha demostrado cumplir más que bien el papel que actualmente cumple a tiempo completo: el de activista que recorre el mundo difundiendo la palabra de la filosofía del software libre por y para el bien de la gente.
Cuando hemos llegado para entrevistarle antes de la charla, Richard apenas ha levantado la vista de su portátil por unos segundos, toma un sorbo de té y vuelve en seguida a su tarea. En su pequeña mesa en el centro de uno de los locales más bohemios y “alternativos” de Málaga parece sentirse como en casa.
– ¡Buenas tardes!
– ¿Cómo? No entiendo.. ¡Estoy medio sordou!
Vaya, vamos a tener que hablar a grito pelado, así que acercamos un poco más las sillas, esquivando las zapatillas de Richard, que andan por ahí tiradas (¡descalzo se debe programar más cómodo!).
En un castellano más que aceptable, explica pacientemente (una vez más) qué significa exactamente software libre y software privativo a los periodistas de medios generalistas cuyos lectores en su gran mayoría necesitan absolutamente estas aclaraciones.
El líder del movimiento por el software libre, iniciador del proyecto GNU y uno de los padres del compilador GCC, nos razona el porqué hay tantas cosas “malévolas” en el software privativo, poniendo como máximos representantes de este mal a Apple, muy por encima de Microsoft en su escala de malignidad diabólica:
– Al usar software privativo, él te posee a tí, no eres libre de hacer con él lo que te plazca y estás a merced de lo que una compañía quiera hacer (…).
Mientras casca una almendra con un azucarero, elogia los tímidos pasos que se están dando en España, concretamente en Andalucía y Extremadura para enseñar GNU/Linux en los colegios:
– El vertido del golfo de México es algo que no podemos parar. Por mucho que lo deseemos todos, no va a parar de salir sólo con la voluntad. En cambio, que todo el mundo use software libre y se acabe con la tiranía del software privativo es sólo cuestión de voluntad: si todos queremos, ocurrirá.
Le pregunto por Obama y los breves destellos de optimismo que trajo en cuanto a la implantación de software libre en EEUU, a lo que inmediatamente responde por un resoplido:
– ¡Obama es de derechas! Disimula en algunas cosas más que Bush, pero sigue estando al servicio de las empresas. El poder de las grandes compañías en EEUU es demasiado grande.
Tras soportar un rato más de fotos (¡y dar buena cuenta de no sé cuantas almendras más!), por fin sale a comenzar su charla, en la que entre otras muchas cosas, ha propuesto tres posibles alternativas al canon de la SGAE en nuestro país, que son:
  • Para hacer un poco más justo el reparto de la ayuda entre los artistas, propone no repartir el total del presupuesto de forma “lineal y proporcional” al éxito de cada uno, porque entonces unos muy pocos se llevarán la práctica totalidad del dinero. En cambio, usando una regla de raíz cúbica, “el que tiene 1000 veces más éxito que otro solo ganará 10 veces en lugar de 1000”.
  • Colocar botones en ciertos dispositivos de música para hacer donaciones, de la cantidad que quieras, a quién quieras, sólo si quieres y las veces que quieras, cuando quieras.
  • Una cuota opcional (si el usuario no quiere, no la paga) sobre los ADSLs, de forma que el usuario elija a quién quiere dar cuánto, si es que quiere dar algo.
Os dejo un fragmento de la charla, seguramente en 1 o 2 días estará disponible el vídeo completo en la web de La Casa Invisible:

 

 

 

 

Richard Stallman está preocupado por la poca apertura de Android


 

Richar Stallman

Si hay alguien a quien siempre se debe tomar en cuenta cuando se debate sobre software libre, cerrado, propietario y privativo ese es Richard Stallman, presidente de la Free Software Foundation y máximo ejemplo de la lucha por un software libre y dando la libertad al usuario a la hora de elegir y usar los productos de los que dispone. En una entrevista a The Guardian ha confesado que tiene miedo de lo que puede hacer Google con Android.

Y es que el tema no es tan superficial como parece ser, ya que en términos legales, es a la vez muy libre y a la vez no, ya que contiene dos licencias. La licencia del kernel es GPLv2, que permite una buena apertura y obliga a dejar el código del kernel abierto si se quiere redistribuir o se realizan modificaciones, permitiendo así que si alguien distribuye el kernel de Android tenga que ser liberado, y esto se debe a que el kernel se basa en Linux y debe estar abierto por poseer dicha licencia.

Pero el problema viene a lo referido a lo que no es el kernel, y es que si bien eso es abierto por obligación legal al ser Linux, lo que lo rodea al no ser Linux no se ve obligado a llevar esta licencia, y por ello se distribuye con la licencia Apache V2.0, que obliga a llevar avisos de copyright y por ello no es abierto. Además, si alguien realiza modificaciones, como suelen hacer las empresas a cada terminal, no se ve en la obligación de liberar el código modificado como ya hizo Google con Honeycomb, y es por ello que Richard Stallman no lo ve con buenos ojos.

Android no es tan abierto

Richard argumenta que esta no obligatoriedad de mostrar modificaciones de Android, ya sean hechas por Google o por otras compañías, puede hacer más mal que bien en el entorno del software libre, algo que es completamente distinto del significado de software libre que defiende Stalllman, alegando que Google podría estar aprovechando para ganar mercado y posicionamiento para tras ello cerrar el acceso total al mismo.

Si bien Richard Stallman tiene parte de razón en la base de las declaraciones que hace, que ciertamente existe esa posibilidad y que no es la primera vez que se critica que Android no es tan libre como muchos dicen, en caso que suceda así sería un duro revés para Google, que vería mermado su lema de “Don’t be evil“ de manera definitiva, para los fabricantes, que se quedarían sin un producto que está destronando a sus competidores, como a los usuarios, que podrían ver cómo sus dispositivos podrían dejar de actualizarse mezclado con la dificultad de los cocineros de ROMs para hacer su hobby.

Google no es tan poderoso sin aprender de estas cosas, una noticia de cambio de licencia del kernel Android supondría una mala imágen prácticamente irreparable y que supondría pérdidas en un negocio que no se ha hecho rentable hasta hace poco más de un año tras muchas dificultades. Cerrar más Android no les convendría, aunque no pueden abrirlo más ya no la pérdida de dinero que supondría, según dicen algunos empresarios conservadores, sino por la posible violación de patentes a la que aún se está enfrentando con Oracle por supuesto código de Java aún sin resolver.

No es una posición fácil para Google ni el software libre y esperamos que de aquí a un tiempo se acaben solucionando los problemas con patentes y licencias de software que solamente sirven para provocar juicios con más pérdidas que ganancias y que ello acaba repercutiendo en nosotros, los usuarios.

En Xataka Android | Android no es tan abierto como se pensaba

Vïa | The Guardian

Foto | Wikipedia

 

(Vídeo) Richard Stallman nos habla sobre la “Piratería” y Caso Megaupload


Richard Stallman nos habla sobre la “Piratería”

En estos días donde está boca de todos el tema de la “Pirateria” y derechos de autor gracias a las últimas medidas adoptadas por el FBI, dejo un video de Stallman dejando su opinión al respecto.

 

Stallman: “Me alegro de que Jobs nos haya dejado”


Stallman: “Me alegro de que Jobs nos haya dejado”

8/10/2011| por | 358 comentarios

Fuente: MuyLinux.

Creo que ya he expresado mi opinión sobre Richard M. Stallman en más de una ocasión en MuyLinux. Como programador me parece fantástica su contribución al software libre, y desde luego su defensa del software libre tiene puntos en los que coincido. Pero su figura es anacrónica, y no beneficia en nada a la popularización del software libre.

stallman loco 500x383 Stallman: Me alegro de que Jobs nos haya dejado

Lo ha demostrado una vez más con unas declaraciones muy suyas -en su blog personal, eso sí- en las que ha opinado sobre la muerte de Steve Jobs:

Steve Jobs, pionero de los ordenadores en forma de celdas de diseño, diseñadas para encerrar a locos para privarles de su libertad, ha muerto. 

Como dijo el alcalde Harold Washington sobre el anterior alcalde Daley, ‘No estoy contento de que haya muerto, pero estoy contento de que nos haya dejado’. Nadie merece tener que morir -ni Jobs, ni Mr. Bill, ni siquiera gente culpable de males mayores que los de ellos. Pero todos merecemos el final de la maligna influencia de Jobs en la informática que usa la gente.

El comentario no es propio de un representante de la FSF. Es propio de un loco que además no es capaz de tener el mínimo respeto por la muerte de una persona que ha sido modelo para millones de otras personas. Algo debe de haber hecho bien cuando el mundo entero -incluso rivales en el ámbito tecnológico- le ha guardado un luto tan respetuoso.

Pero Stallman no. Lo más gracioso es que muchos podrían identificar a Stallman, a su modo, como alguien con la misma fe en sus ideas que Jobs tuvo en las suyas. El problema es que Jobs jamás hubiera dicho algo así en la situación inversa. Porque Jobs, además de ser un genio, tenía clase.

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El padre del software libre estuvo en México


NOTA: Nos pelamos por el titulo. Disculpe las molestias causadas.

Richard Stallman, un hombre sin hogar

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Para unos es un loco; para otros, un extremista. Richard Stallman es, sin duda, un personaje trascendental de la era de la información, cuya influencia podría ser aún mayor después de su propio tiempo de vida. Es, también, un hombre que ha perdido a su familia y que cuando pensó que por fin había encontrado un lugar especial al cual llamar hogar, lo perdió,  a pesar de lo mucho que hizo para evitar su destrucción.

Hace unas semanas Stallman estuvo en el DF y emeequis pudo charlar de manera peculiar con él: dada su costumbre de nunca hospedarse en hoteles, reportero y fotógrafo fungieron como sus choferes y acompañantes.

Inusual entrevista con inusual personaje.

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Por Diego Mendiburu
Fotografías: Eduardo Loza

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Richard necesita ponerse unos calcetines, y  rápido.

Con su característica barba larga y retorcida, una prominente barriga, una cabellera que inicia negra y termina gris y se extiende hasta ocultarle los hombros, me espera en el umbral de un departamento justo al inicio de la calle de Bolívar, esquina con Brasil, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Quienes no lo conozcan dirían que estoy frente a un hippie gringo que vino de mochilazo a conocer la capital. Si se le juzga por su apariencia y sus hábitos, tendrían razón.

Pero no es un visitante cualquiera, y no se está poniendo unos calcetines para ir a conocer Xochimilco o las pirámides de Teotihuacán. Este sujeto de ojos claros y rostro extrañamente aniñado se llama Richard Stallman y es una de las personas que mayor influencia ha tenido en el desarrollo de la industria del software, tanto como Bill Gates o Steve Jobs. No ha sido nombrado la persona del año por la revista TIME ni Forbes le ha dedicado media docena de páginas gracias a su éxito económico porque a él lo que menos le interesa es el poder o el dinero.

Stallman quiere ser libre y que todos lo seamos, al menos frente a una computadora.

En 1983 comenzó a desarrollar, con apoyo de quienes se le han sumado a su causa, un sistema operativo informático totalmente libre. A la postre, la iniciativa de Stallman se ha convertido en un movimiento de miles, quizá millones de personas, cuyos principios éticos y filosóficos han influenciado no sólo al mundo de la informática, sino a la cultura, las artes y la sociedad.

Ahora no hay tiempo para explicar la influencia de este hombre que aún sigue buscando unos calcetines. Necesitamos irnos ya. Lo está esperando el senador Francisco Javier Castellón Fonseca desde hace 15 minutos.

Extraña oportunidad para realizar una entrevista: debemos recoger a Stallman en el estudio donde se está quedando, llevarlo a dar una conferencia al Senado y luego tratar de conversar con él camino al aeropuerto.

Al fin se pone unos zapatos negros, cierra su prominente maleta, guarda en una mochila su pequeña computadora Yeeloong, de fabricación china y única en el mundo por usar sólo software libre.

Salimos a la calle para abordar el auto que nos llevará al auditorio Sebastián Lerdo de Tejada  del Senado. Pero hay un problema.

—¡Pongan la maleta atrás! —ordena Stallman al tiempo que señala la cajuela.

—No se puede, la traigo llena —responde Eduardo Loza, fotógrafo y ruletero por una tarde.

—¿Y entonces, dónde?

—Aquí, en los asientos traseros.

—¡No! ¡No se puede! ¡No podemos dejar mi maleta en un auto sin que nadie la vigile! —Stallman comienza a elevar el volumen, desesperarse—. ¡En qué están pensando ustedes!

A ratos gruñón, el padre del software libre se concentra en el teclado de su computadora una vez en el auto. No gusta de la conversación ligera. Después nos enteraremos por qué.

* * *

Imagínese que compra un auto nuevo. Pero usted tiene prohibido abrir el cofre y conocer su motor, identificar el tanque de gasolina, la batería, el carburador. Imagine también que no puede cambiarle la radio, ponerle rines deportivos o cambiarle el escape. Por último, imagine que ese auto en realidad no es suyo, sino que usted sólo tiene una “licencia” para usarlo, además no puede prestárselo a nadie.

¿Absurdo? Pues eso es muy parecido a lo que sucede actualmente con la industria del software. “¿Por qué permitimos que funcione así?”, se pregunta Stallman.

El software libre es la alternativa a ese modelo que las más grandes empresas de la programación han impuesto.

“El software libre es aquel que respeta tu libertad y la solidaridad social de tu comunidad”, define Stallman frente a un auditorio lleno. La otra posibilidad, añade, es el software privativo, llamado así porque “priva a sus usuarios de la libertad”.

El software libre debe reunir cuatro características para poder ser identificado como tal:

1) La libertad de ejecutar el programa para cualquier propósito.

2) La libertad de estudiar cómo funciona el programa y la posibilidad de adaptarlo de acuerdo a las necesidades del usuario (el acceso al código fuente del programa es una pre condición para esto).

3) La libertad de distribuir copias como acto de solidaridad con el vecino.

4) La libertad de mejorar el programa y hacer esas mejoras públicas, para que toda la comunidad se beneficie.

“Es un software ético, distribuido de manera ética. Un programa privativo es un yugo, una trampa. Si tiene funcionalidades atractivas son el cebo de la trampa para que la gente abandone su libertad. El software privativo no debería existir.

Su existencia, su uso es un problema social. Y deberíamos eliminarlo —conmina Stallman frente a las cámaras del Canal del Congreso—, pues suele tener funcionalidades malignas”.

Le dan la razón algunos sucesos recientes:

En 2009, la empresa Amazon borró por accidente y de forma remota la novela 1984, de George Orwell, de las tabletas lectoras de libros Kindle de miles de sus clientes.

Recientemente se supo que los teléfonos iPhone registraban, sin autorización, todas las coordenadas del GPS del aparato, lo que significa que potencialmente Apple, o quien  vulnerara la seguridad del dispositivo, podría haber monitoreado la ubicación precisa de cada usuario.

Eso no pasaría con el software libre, ya que al ser público su código cualquiera puede detectar funciones inconvenientes y eliminarlas de inmediato.

(“No tengo teléfono portátil porque reconocí, cuando aparecieron, que son el sueño de Stalin, son dispositivos de vigilancia y seguimiento de la gente —me dirá en algún momento Stallman—. Si hace 20 años alguien te hubiera preguntado ‘¿quieres llevar un dispositivo que diga cada minuto dónde estás al gran hermano?’, hubieras dicho que esa era una pregunta absurda, que evidentemente no”).

El senador Castellón agradece al físico y programador en cuanto éste finaliza su intervención.

Entonces vemos otra de las escenas que han conformado la polémica reputación de Stallman: su obsesión por jamás utilizar software privativo, incluso cuando se le hace una entrevista para radio o televisión.

—Quiero agradecerle a Richard, que tiene las puertas abiertas del Senado de la República; su conferencia y el foro están siendo transmitidos en vivo por el Canal del Congreso y…

—¿Pero es un canal de emisión de ondas electromagnéticas o por internet? —interrumpe ansioso Stallman.

—Ambos —le responde el senador.

—Pero, en internet ¿qué formato usan?

La gente echa a reír y Richard aumenta el volumen de su voz. Aquí no hay ninguna broma.

Stallman rechaza entrevistas que serán publicadas en formatos de video o audio que no son de software libre.

—Los formatos que suelen usarse para videos son un obstáculo para el software libre. Este es un asunto muy importante, el Senado tiene que cambiar por un formato que no imponga el uso de software privativo, como WebM u Ogg Vorbis…

—Gracias por la recomendación, Richard —le responde el legislador—. Vamos a hacer un receso.

* * *

La vida de Stallman está marcada por la pérdida.

El nacimiento del software libre, si bien tiene profundas raíces filosóficas y éticas, obedece también a la necesidad de este hombre de encontrar un hogar.

Stallman nació el 16 de marzo de 1953 en Manhattan, Nueva York, hijo de una pareja de judíos. Su madre, profesora sustituta de arte; su padre, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que siempre estaba enojado, según recuerda Richard.

“Nunca gritaba —ha comentado en entrevistas previas— pero tenía una manera fría y ofensiva de criticarte”.

Sus padres se divorciaron cuando Stallman apenas rebasaba los cinco años. Pasó el resto de su infancia viviendo de lunes a viernes con su madre y los fines de semana con su padre. Ahí perdió su primer hogar.

“En mi tristeza, solía pensar ‘quiero ir a casa’… Me refería a un lugar inexistente que nunca encontraré”, dijo Stallman en una entrevista publicada en 2002.

También pasó mucho tiempo con sus abuelos paternos. Cuando cumplió 10 años, ambos murieron consecutivamente. Esta pérdida fue devastadora para Stallman, quien ha dicho que solía encontrar con ellos un ambiente amoroso y gentil. Había vuelto a perder un hogar.

No encontraría el siguiente sino hasta que entró a la universidad, porque sus años en la educación media fueron terribles. Nunca logró socializar con sus compañeros de escuela, era inhábil para los deportes y se rehusaba a escribir tareas que no fueran de matemáticas y ciencias exactas.

—De adolescente no comprendía las relaciones con los otros. No sabía participar. No soy buen conversador, no me interesa hablar del clima o cosas sin importancia, y no comprendo por qué otros lo hacen. Para mí es pura molestia si alguien me invita a hacerlo —platica mientras viajamos rumbo al aeropuerto, luego de que el mal humor se esfumó junto con el estrés de su conferencia.

—Pero esas pláticas ayudan a establecer un vínculo con las personas —le digo.

—Para mí eso no es un vínculo, es sólo una molestia —responde en el perfecto español, idioma que aprendió empíricamente, como el francés.

Su madre, ya fallecida, admitió en 2002 que su hijo podría tenía “algunas de las características de un niño autista… lamento no haber sabido más sobre el autismo en ese entonces”.

Stallman se describió como “casi autista” en una entrevista, y cree que si hubiera nacido 40 años después hubiera sido diagnosticado con síndrome de Asperger, que se diferencia del autismo en tanto que el sujeto no observa retraso en el desarrollo del lenguaje.

Considerado un niño prodigio en las ciencias exactas y siendo un insaciable devorador de libros, Stallman ingresó a un curso de ciencias y matemáticas de fin de semana en la Universidad de Columbia, especialmente diseñado para estudiantes superdotados. Inclusive ahí fue considerado por sus compañeros como “demasiado intenso” y que “asustaba”.

A los 12 años comenzó su fascinación por las computadoras al recibir de un maestro el manual de una IBM 7094, pudo tocar una hasta los 16. Entonces cayó sobre él la amenaza de la guerra de Vietnam.

“Temía ser enviado a Vietnam, el miedo me aplastó durante años —relata rumbo al aeropuerto—. Pero tuve suerte. No me enrolaron porque al último momento conseguí una exención de estudiante”.

A pesar de oponerse a la guerra en Vietnam, Stallman no participó en las protestas de la época. Sus fuertes convicciones políticas se manifestarían mucho después. Ingresó a la prestigiosa Universidad de Harvard, donde estudió una licenciatura en Física.

En Harvard su curiosidad por la informática aumentó, al punto que sus visitas a los laboratorios de cómputo se hacían cada vez más frecuentes. Pronto comenzó a programar, y en cuanto terminó su licenciatura decidió acudir al laboratorio de inteligencia artificial del Instituto Tecnológico de Massachussets, el famoso MIT. De inmediato fue contratado.

Ahí encontró un laboratorio completamente distinto a los que había conocido antes: había una verdadera “cultura hacker”, como él mismo la define, un ambiente en donde mentes brillantes encontraban soluciones ingeniosas a problemas complejos, donde cualquiera podía sentarse frente a una computadora y empezar a programar, y donde todos compartían un objetivo: escribir el mejor software. Nada de hacer dinero, obtener fama o demostrar ser mejor que los demás. Un ambiente de camaradería, fraternidad… una nueva familia.

* * *

Richard Matthew Stallman creía haber hallado, al fin, su verdadero hogar. Estaba equivocado. Impotente, lo vio desintegrarse ante sus ojos.

El software libre, contrario a lo novedoso que puede ser el término para algunos, precede al software privativo. Antes, cuando Stallman comenzó a programar en los laboratorios universitarios, el único software que existía era aquel que se podía estudiar, copiar, modificar y mejorar con total libertad, ya sea dentro de las aulas o afuera mediante Arpanet, la red de computadoras que posteriormente se convertiría en la red de redes, la internet.

“Participaba en una comunidad de software libre ya madura, que ya usaba un sistema operativo libre, y me emplearon para participar en su desarrollo. No era tan grande, quizá unos cientos de personas. Teníamos costumbres muy arraigadas, como la consideración ética de los asuntos, tradiciones de cómo colaborar, cooperar con otros”.

La primera vez que Stallman se topó con su enemigo, el software privativo, fue cuando un programador de la empresa Xerox se negó a darle el código fuente de una impresora. Richard quería modificarlo para que le avisara a los usuarios cuando el papel se había atascado, una modificación sencilla que mejoraría la vida de todos dentro del laboratorio, ya que la impresora estaba muy lejos.

La segunda vez fue mucho peor. A principios de los ochenta los programadores del laboratorio se dividieron en dos grupos, presionados por quienes querían comercializar lo que producían. Unos fundaron la compañía Symbolics, cuya intención era reemplazar el software libre del laboratorio con su propio software privativo.

“Cuando fueron las protestas de Vietnam no me imaginaba actuando políticamente. Gané la fuerza para actuar durante los años en el MIT, porque tenía que actuar de pequeñas maneras dentro del laboratorio para mantener la libertad tradicional. Eso me preparó para una lucha más fuerte, pues comenzó a morir la comunidad por la división entre sus miembros. ¿Qué habría podido hacer yo para que los ex empleados volvieran? ¿Cómo convencerlos?”.

Stallman, quien solía dormir en el laboratorio, se quedó prácticamente solo. “Eso me puso muy triste, pero encontré una manera de contraatacar, de resistir.

Nos dieron un ultimátum: Symbolics, empresa a la que no prefería, exigió a todos en el laboratorio elegir un lado u otro, así que la única reacción era elegir el lado opuesto y batirse”.

Symbolics quería que todas las computadoras usaran su sistema operativo y que se abandonara el anterior, que era software libre. Para evitarlo, Stallman integraba todas las características del sistema de Symbolics al sistema operativo anterior, con tal de evitar su obsolescencia.

Trabajó arduamente dos años. Al final el MIT decidió comprar unas máquinas que sólo funcionaban con el software de Symbolics. Stallman comprendió que su tiempo en el laboratorio había terminado. Había vuelto a perder su hogar.

Pronto anunció en grupos de noticias de Arpanet el desarrollo de GNU, un sistema operativo totalmente libre que podría ser utilizado en cualquier máquina del planeta.

El nombre GNU es “un acrónimo recursivo… pero no tengo tiempo de explicárselos”, abrevió en su conferencia del Senado.

En realidad es una broma, porque significa “GNU No es Unix”, en referencia al muy añejo Unix que, sin embargo, ha sido cimiento de muchos sistemas operativos modernos, como Mac OS X.

Stallman fundó la organización no lucrativa Free Software Foundation para coordinar la creación de su sistema operativo. “Quería crear otra comunidad de software libre, una que reemplazara la comunidad perdida. No deseaba pasar toda mi vida sufriendo un acto injusto, quería construir algo nuevo. Por eso comencé el desarrollo de GNU”.

La Free Software Foundation redactó en 1989 la Licencia Pública General de GNU —más conocida por su nombre en inglés GNU General Public License o GPL—, cuyo propósito es declarar que el software cubierto por esta licencia es libre y, por tanto, está protegido contra intentos de apropiación que restrinjan la libertad de los usuarios.

Cabe aclarar que el software libre no necesariamente es gratuito. Los programadores son libres de cobrar o no por su programación.

Stallman desarrolló muchos programas del sistema operativo, pero aún no terminaba de escribir el núcleo, es decir, el software que se encarga de que el resto de los programas tengan acceso al hardware de la computadora. En 1989 un ingeniero finlandés liberó el núcleo Linux bajo la licencia GPL, colocando la última pieza del rompecabezas. Así nació el sistema operativo GNU/Linux, que hoy es utilizado aproximadamente por 1.5 por ciento de las computadoras del mundo.

Es un número pequeño, pero es, por mucho, el sistema más utilizado en servidores de internet por su confiabilidad —63 por ciento, según el sitio especializado W3Techs— y tiene 33 por ciento del mercado de teléfonos móviles inteligentes a través de Android, de Google, basado en GNU/Linux.

Stallman todavía extraña aquellos años en el laboratorio. A mediados de los noventa dejó de programar y hoy se la pasa viajando por todo el planeta predicando las bondades del software libre, que no se desarrolla dentro de su fundación sino que más bien es impulsado por miles, quizá millones de personas en todos los países.

“No tengo un hogar. Después de la muerte de la comunidad del laboratorio del MIT nunca he tenido un hogar.

Estoy algo triste, pero ¿qué puedo hacer?”.

* * *

Conversamos en el auto. Richard se toma una de las hebras retorcidas de su cabellos canos y la recorre con sus dedos índice y pulgar hasta la punta. Se mete la punta a la boca y la cercena delicadamente con sus dientes frontales. Luego la saca de su boca con los dedos. Lo hace una y otra vez.

Manía no tan extraña para un hombre no tan ordinario.

Llegamos al aeropuerto. Luego de hacer el papeleo, Richard dice que tiene hambre. Quiere una sopa. Al no dar con alguna que le apetezca, opta por comprarse un par de bizcochos de una famosa cadena estadunidense.

Stallman nunca se hospeda en hoteles, siempre duerme en las casas de simpatizantes de la causa del software libre que le abren las puertas de sus hogares e inclusive le pagan o le cocinan sus alimentos.

“Después de 10 años en el MIT, que no pagaba muy bien, seguí la vida de estudiante. Cuando lancé el movimiento del software libre decidí vivir barato para no ser esclavo del dinero; para poder hacer lo que me pareciera justo necesitaba, primero, no depender del dinero. Sé que hubiera podido dedicarme a programar en el mundo del software privativo y ganar mucho dinero, pero esa hubiera sido una vida fea, de vergüenza. Habría pasado el resto de mi vida lamentando lo que hacía”.

Sentados en el área de comida de la terminal aérea, Richard deshace el brownie de chocolate y el cruller glaseado que compró, para llevarse los pedacitos a la boca.

“Me pagan por dar conferencias. No tengo ingresos enormes y no los necesito, mi vida no es muy cara. Lo que deseaba realmente no era lo material, lo que se vende. Las cosas que más faltaban en mi vida no se vendían. ¿Por qué buscar más dinero? Estoy muy contento, los lujos no podrían haberme hecho tan feliz como haber logrado algo”.

Y vaya que lo ha logrado. Stallman ha recibido múltiples reconocimientos por su férrea defensa del software libre, como una beca de la MacArthur Foundation en 1990, y media docena de doctorados honoris causa de parte de universidades de todo el mundo.

La influencia de Stallman es tal que su filosofía ha inundado también el mundo de la cultura: el académico Lawrence Lessig creó las licenciaturas Creative Commons, que son el equivalente de la licencia GPL para los productos culturales. En 2004 publicó su libro Cultura libre, que trata sobre los excesos de las leyes de derechos de autor, la piratería y el copyleft —término acuñado por Stallman—, que consiste en permitir la libre distribución de copias y versiones modificadas de una obra u otro trabajo, exigiendo que los mismos derechos sean preservados en las versiones modificadas.

Falta una hora para que el avión de Richard despegue. Se dirige a Boston, Massachussetts, donde tiene un pequeño departamento. Estará poco tiempo: en menos de una semana volará de nuevo, esta vez hacia Innsbruck, Austria.

Es hora de la última pregunta.

—¿La comunidad del software libre puede innovar a la misma velocidad que lo hacen las grandes empresas?

—No sé, pero es un asunto secundario, porque la libertad es más importante que la innovación. De hecho la innovación no vale nada si viene sin libertad. Sacrificaría sin dudarlo toda la innovación por la libertad.

Un muchacho delgado y moreno deambula por nuestra mesa. Al fin se anima. Se acerca a Richard, le pide un autógrafo.

—¿Esta aquí por coincidencia? —le pregunta Stallman.

—No, sabía que su avión sale a la una de la tarde —le responde el joven.

—Este es un suceso único en mi vida —dice Stallman, con una profunda sonrisa—. Nunca me había buscado nadie en el aeropuerto. Raras veces alguien me reconoce, y es agradable. Pero no todas las semanas. Soy un poquito célebre, no mucho —festeja antes pasar a la sala de abordaje y subirse al avión que lo llevará a ese lugar donde vive unos cuantos meses del año, pero al que nunca podrá llamar hogar. ¶

 .

Este software nos hará libres

He aquí una breve lista del software libre más popular que puedes conseguir tecleando su nombre en tu buscador favorito. Lo más probable es que ya los hayas utilizado alguna vez, si no, aquí te explicamos qué hacen.

• WordPress: Para la publicación de blogs. También es un servicio en línea que alberga blogs.

• Mozilla Firefox: Navegador web, el segundo más popular del planeta.

• Mozilla Thunderbird: Para administrar cuentas de correo electrónico.

• Audacity: Para la grabación y edición de audio.

• GIMP: Para editar imágenes. Alternativa a Photoshop.

• Open Office y Libre Office: Alternativa a Office.

• VLC: Para reproducir todo tipo de archivos de video.

• Pidgin: Para administrar cuentas de servicios de mensajería instantánea.

• 7-Zip: Para comprimir y descomprimir archivos.

• Blender: Para crear gráficas y animaciones en 3D.

• Ubuntu: Un sistema operativo libre y gratuito usado por millones de personas en todo el mundo.

 
 
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